Lugares que deberías visitar una vez en la vida: el bosque de Sagano Arashiyama

Disfruta más por menos te invita a conocer una maravilla natural como es el bosque de Sagano Arashiyam

A lo largo de este paseo que venimos realizando durante las últimas semanas por aquellos lugares del planeta que merecen, al menos, una visita durante nuestra vida, la práctica totalidad de los destinos que te hemos recomendado basan su increíble belleza en la acción del ser humano y su interés por diseñar un espacio único y diferente al resto, aportándole una gran majestuosidad, misticismo y espiritualidad.

No obstante, en Disfruta más por menos hoy queremos ir un paso más allá, ofreciéndote la posibilidad de conocer un lugar en el que la naturaleza es la principal protagonista, como es el impresionante bosque de bambú de Sagano Arashiyama.

Déjate sorprender por la belleza de la naturaleza con Disfruta más por menos

Situado a las afueras de la ciudad japonesa de Kyoto, en el distrito con el que comparte su nombre, el bosque de Sagano Arashiyama es, sin ninguna duda, una de los espacios naturales más sorprendentes y originales que podemos encontrar en el mundo, y muy especialmente para el visitante occidental, ya que su frondosa vegetación está formada exclusivamente por plantas de bambú.

La espectacularidad de esta especie botánica, que conforma un paisaje marcado por infinidad de esbeltos y redondeados troncos, de diferentes tamaños y tonalidades verdosas, que se elevan hasta donde los pierde nuestra vista, ofrece una sensación difícilmente igualable por cualquier otro paraje del planeta.

A pesar de que, en principio, podemos llegar a presumir que únicamente existe una especie de bambú, dentro del bosque de Sagano Arashiyama podrás disfrutar de la presencia de más de 50 variedades diferentes, que en algunos casos llegan a superar los 25 metros de altura.

Este sobrecogedor espacio de líneas rectas verdes que se elevan hacia el cielo se completa, de un modo casi mágico, por las formas que dibuja la luz solar al adentrarse entre la vegetación y, sobre todo, por el sonido que produce el viento al circular entre los tallos de bambú, considerado por los propios japoneses como uno de sus principales patrimonios sonoros a conservar.

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